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  • Salomé Ramírez Vargas

Victimizando a un Victimario

mayo 2, 2017

Lugarteniente y mano derecha del eterno Pablo Escobar, John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye o J.J, es responsable de más de 300 asesinatos a mano propia, coordinador de otros 3 mil, y autor de cerca de 200 ataques en contra del estado colombiano y sus ciudadanos.


Con arrogancia y orgullo, se atribuye a sí mismo ser “la memoria histórica del cartel de Medellín”. Y ahora, es una súper estrella nacional y narrador de historias. Porque si alguien tiene anécdotas para contar sobre la época más violenta en la historia de Colombia, es este hombre. Sus entrevistas contando ‘la verdad’ sobre el famoso narco le han dado la vuelta al mundo; y sus nulos intentos por lucir arrepentido aun dejan un sinsabor entre las víctimas.


“JJ” es el nombre de la serie producida por Netflix y el canal Caracol, que llegaría a más de 80 millones de personas en el mundo. La historia es basada en su libro “Sobreviviendo a Escobar”, en el cual narra su experiencia en la cárcel, donde pasó 23 años pagando por algunos de sus crímenes. Estando allí, fue atacado y hostigado por los internos. Que irónico que ahora él debe sobrevivir temiendo a la persecución y a ser asesinado en la calle. Aprendimos a verlo como una víctima, cuando en realidad es un victimario.


Los colombianos peleamos a los que piensan que el país es sinónimo de violencia, pero es que todo lo que nos importa exportar no es café ni flores, sino mensajes violentos que no ayudan a reconstruir nuestra imagen.


Poco se entiende de los años que han pasado cuando de violencia histórica se trata. Para los extranjeros, la imagen de Pablo Escobar sigue igual de viva y vigente a la de personajes como Shakira.


Velásquez Vásquez camina por Medellín dando autógrafos y tomándose fotos con la gente, claro, como es digno de una celebridad. Lo que lleva a pensar, ¿esto es lo que hemos sembrado?


Niños y jóvenes que no habían nacido cuando Escobar fue dado de baja, han sido expuestos a la idolatría de estos personajes nefastos, cuyo único legado fue dolor.

Adoramos las figuras del terror y pasamos por alto los verdaderos héroes y heroínas nacionales como Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura o Policarpa Salavarrieta, temeraria de la independencia así como a todos los periodistas, deportistas, músicos y actores que representan nuestra comunidad en el exterior cuyas historias están llenas de datos fascinantes, pero que ni a los mismos colombianos les ha interesado conocer.


Con orgullo decimos que somos de Colombia cuando estamos lejos, con amor hablamos de la biodiversidad, la cultura y la comida; pero pareciera que por siempre estará en las mentes de los ciudadanos del mundo, la percepción de que somos descendientes del “patrón del mal”, y eso lo debemos a nuestras propias decisiones.

Y es que como dicen por ahí, “el que no conoce su historia, está condenado a repetirla”.

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